No soy yo quien gobierna mi mente.
Soy la sombra de lo que expulsa mi Vientre.
¿Eternidad?
Tal vez,
o tal vez,
solo sea,
mero producto de mi Vanidad.
Vanidad enfermiza,
que solo aterriza...
Mas decirlo lo hace más puro,
y más des-cosido.
¿Qué debo preguntar,
y a quién debo aclamar?
Todo se resume en:
dormir,
o soñar.
Yo sueño despierto,
por eso apenas duermo,
ni como,
ni respiro...
...aire puro.
Ojalá estuviera en esas puras montañas.
Con un par de rosas,
y la Luz de tu mirada.
Pero mírame,
aquí estoy,
posando mi desnudez ante ti.
Oh, pobre poeta,
que cree ser alguien nuevo,
sin haber crecido en el olvido,
para poder regresar a su recuerdo.
Recuerdo de rosas marchitas,
que siguen marchitando,
con forme la lluvia las agita.
Pobres melones y sandías,
poco disfrutan.
Pobres niños huérfanos,
pobres ninfas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe algo, todos aprendemos de todos.