Aterrados sin mostrar temor,
guardianes sin nada que guardar.
Templos escondidos,
vacíos y sin ningún sentido.
¿Quién soy?
¿Soy algo distinto a ti,
o solo pretendes huir de este fervor?
Patos, liebres, y mariposas que todo cambian,
pretendamos lo imposible,
pues así Dios nos motivó al alba.
No digo ni que sí ni que no,
pues la respuesta se halla, en mi interior.
Nesi es mi respuesta,
cuando todos los vientos cesan,
también tratando de escapar,
las aves vuelan sin cesar.
¿Y qué pretendo yo,
mas que lo que tú me haces añorar?
No hay uno, sino dos,
mañana es pronto para esperar.
Dos planos, dos existencias,
dos caminos, dos esencias.
Un infierno,
un camino,
una mariposa,
un efímero ser hablando de rosas.
Palidez en su rostro,
tono gris en su mirada,
verdes resplandores de aura divina.
Osada inteligencia,
sana sabiduría.
¿Qué esperabas,
otro resplandor?
Ya te di uno, Víctor,
pero no hay uno,
sino Dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe algo, todos aprendemos de todos.