domingo, 28 de octubre de 2012

Tan odiada como amada

Voz de la verdad.
Voz del silencio.
Déjame encerrar,
todos estos lamentos,
momentos y tormentos inciertos.

Ábreme la puerta,
Justicia,
Amor,
absurdo romance,
del loco corazón.

En momentos soy tu siervo,
y tú mi señor,
más y más huracanes,
falsos pastores,
¡resplandor!

En momentos soy tu cuna,
errático monasterio de efímero placer,
jugosa irrealidad,
religión siempre hecha,
(y por hacer).

Voz del Silencio,
compartamos estas runas,
vivamos el opuesto rencor
de aquellos que perecen
mirando las sombras de su propio hedor.

Sángre mugrienta,
mujeres pidiendo comprensión,
un padre severo,
un hijo sin auto-condición.

De nuevo, Poesía,
haz que estas líneas queden rezando,
y sigan rezando,
en este océano de blanco,
-y negro-
esplendor.

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