Me das Luz,
cuando hace frío,
y cuando hace calor;
así como las rosas acarician
sin pincharte más que con su resplandor.
Dicen que las rosas llevan espinas,
pareciera que no,
pero las tuyas me iluminan,
en esta Senda Prohibida,
que sin rumbo "moral" he de forjar.
Tus espinas son la suave sinfonía,
de luz y vida,
coraje y simpatía.
Tu sonrisa se me clava,
noche y día.
Y cada mañana despierto,
sin olvidarme que te olvide.
Recordándome los pocos pero profundos recuerdos,
que un día tras otro,
danzas en mí como peces en un mar roto;
roto de aire,
pero lleno de fe.
¿Qué más puedo decir de la Luna,
más bello que el Silencio?
Quizá solo una cosa...
...o no;
ojalá pudiera darte un beso,
y que éste,
no estuviera tan roto...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe algo, todos aprendemos de todos.