a mí me miento...
Pero creo que no importa demasiado,
pues en verdad yo no sé bien
quién es ese pobre hombre
a quién yo engaño.
Y si lo supiera...
con toda la certeza
caería de nuevo en su
maldito juego de falsas
y absurdas identidades..
¿Quién soy?
Eres el Maestro de tus mentiras
y disfraces; y mis palabras
son el carnaval de las pasiones
que danzan locas más arriba
de estos versos todavía.
Más arriba de estos versos
y más allá incluso de la verdad
y la mentira... ¡pues mis letras danzan
poseídas por una enorme ansia divina!
¡En un trance hipócrita
de palabras que traicionan lo inefable!
¡La danza de tus palabras sólo es una
psicosis espantosa de espasmos insalvables!
Que llames arte a tu locura y encima la argumentes
por medio de un supuesto fervor divino... ¡¡tan sólo te tortura!!
¿Es que acaso huyes de algún fatal destino y
de puro espanto has enloquecido?
¿Destino distinto del que tu te inventes? Sería inconcebible.
Mi porvenir está enlazado a la bruma invisible de lo que escribes,
y la proyección de mi existencia se debe en gran medida a lo indecible
de los escenarios divinos en los que tu fantasía habite.
¡Quién demonios eres, absurdo escritor
de lo imposible! ¿Por cuánto tiempo
piensas permanecer en tu escondite,
hurgando el interior de tus narices
en busca de esos dioses que perdiste?
Pero si eres tu el idiota que
me escribe, ¡a mí y a mis locuras!
Lo que yo busco es también lo que
tú buscas, soñando nuevas musas
en tumbas que guarden dentro
la Luz pura.
penumbra de mis sueños...
...y conforme las lápidas
iluminaban...
Éxtasis o muerte;
donde no hay certeza
de conciencia ni de fuerza...
tan sólo es posible sembrar ahí
semillas de la imposible poesía...
...en virtud de tu cobardía
que de tan triste y tan vacía,
sólo has podido disfrazarla
de tierna y esforzada fantasía.
¡Más faltaría! Pues eso
que tu has llamado cobardía
es para mí grandiosa aura divina,
pues con esta lírica sensual y creativa
adquiere por sí sola incluso vida!
Y entre tanta danza
¡son de exigente prioridad
un buen número de orgías entre todos!
¡Al desnudo todo vestido e identidad
que haya en estas letras y vocablos;
al desnudo todas las expresiones
vestidas de símbolo y significado!
Palabras divertidas
y morbosas que tan sólo quieren
penetrarse las unas a las otras,
en orgasmos poéticos de veinte rosas
con cien mil espinas nerviosas de placer,
¡sangrando versos en mil cien formas
de miradas y suspiros aun por ver!
¡Y yo qué!
A ellas no les importa nada
lo que se digan al besarse,
¡pero y yo qué hago!
¿Qué propósito podría
yo tener para festejar
tanta orgía e insensatez...?
¿Acaso la renuncia misma y sin rodeos
de mi conciencia y su certeza
para que me seduzca, en su lugar,
un loco alarde de poemas?
Nuestro Romance...
Yo y el resto de personas
que fui en otro tiempo,
y que soy ahora también...
Un romance de recuerdos
e identidades penetradas todas
por la obsesiva necesidad
de que fuera Yo quien
las quisiera más
a cada una.
¡Y siempre discutiendo
mis criaturas infernales!
Se agredían a sí mismos y
a los demás por medio de sus alardes
destinados así, sin remedio, a un
patetismo propio del más cobarde.
¡Cuántos creyeron tus insultos
hacia mi, cuando era yo
quien a ti debía insultar!
Siempre demostrando
que tú eras mejor que yo,
cuando yo podía demostrarlo
con igual facilidad.
PD: A mí mismo.
y la proyección de mi existencia se debe en gran medida a lo indecible
de los escenarios divinos en los que tu fantasía habite.
¡Quién demonios eres, absurdo escritor
de lo imposible! ¿Por cuánto tiempo
piensas permanecer en tu escondite,
hurgando el interior de tus narices
en busca de esos dioses que perdiste?
Pero si eres tu el idiota que
me escribe, ¡a mí y a mis locuras!
Lo que yo busco es también lo que
tú buscas, soñando nuevas musas
en tumbas que guarden dentro
la Luz pura.
penumbra de mis sueños...
...y conforme las lápidas
iluminaban...
Éxtasis o muerte;
donde no hay certeza
de conciencia ni de fuerza...
tan sólo es posible sembrar ahí
semillas de la imposible poesía...
...en virtud de tu cobardía
que de tan triste y tan vacía,
sólo has podido disfrazarla
de tierna y esforzada fantasía.
¡Más faltaría! Pues eso
que tu has llamado cobardía
es para mí grandiosa aura divina,
pues con esta lírica sensual y creativa
adquiere por sí sola incluso vida!
Y entre tanta danza
¡son de exigente prioridad
un buen número de orgías entre todos!
¡Al desnudo todo vestido e identidad
que haya en estas letras y vocablos;
al desnudo todas las expresiones
vestidas de símbolo y significado!
Palabras divertidas
y morbosas que tan sólo quieren
penetrarse las unas a las otras,
en orgasmos poéticos de veinte rosas
con cien mil espinas nerviosas de placer,
¡sangrando versos en mil cien formas
de miradas y suspiros aun por ver!
¡Y yo qué!
A ellas no les importa nada
lo que se digan al besarse,
¡pero y yo qué hago!
¿Qué propósito podría
yo tener para festejar
tanta orgía e insensatez...?
¿Acaso la renuncia misma y sin rodeos
de mi conciencia y su certeza
para que me seduzca, en su lugar,
un loco alarde de poemas?
Nuestro Romance...
Yo y el resto de personas
que fui en otro tiempo,
y que soy ahora también...
Un romance de recuerdos
e identidades penetradas todas
por la obsesiva necesidad
de que fuera Yo quien
las quisiera más
a cada una.
¡Y siempre discutiendo
mis criaturas infernales!
Se agredían a sí mismos y
a los demás por medio de sus alardes
destinados así, sin remedio, a un
patetismo propio del más cobarde.
¡Cuántos creyeron tus insultos
hacia mi, cuando era yo
quien a ti debía insultar!
Siempre demostrando
que tú eras mejor que yo,
cuando yo podía demostrarlo
con igual facilidad.
PD: A mí mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe algo, todos aprendemos de todos.